Control social y su influencia en la represión y prevención de conductas desviadas
Continuando con el tema de las conductas desviadas, hoy se hablará
un poco de lo que son las acciones y controles que se toman para su debida represión
y prevención, y aquellas que actúan como un modelo para la forma de actuar, en
aquellos casos en que los eventos efecto de dichas conductas se lleven a cabo
Se dará inicio mencionando algunos tipos de control que
existen para contrarrestar este tipo de conductas:
Principalmente definamos lo que es el control; el control
puede definirse como una serie de metodologías por las cuales se analiza el
funcionamiento o actuar de un determinado sujeto u objeto, con la finalidad de
crear los mecanismos pertinentes, para proceder con la funcionalidad o fomentar
los debidos cambios, para lograr un resultado mas adecuado a los estándares.
Por lo tanto, el control social puede definirse como aquellos
métodos de comprobación, inspección y vigilancia de la sociedad. Este control social
se divide en dos formas:
Control social formal: Este es aquel control que
ejerce el Estado sobre la sociedad; o sea, hace referencia a un conjunto de
reglas sociales las cuales permitirán una mejor integración y convivencia entre
los individuos de una sociedad y su fin es detectar, manejar, suprimir y
prevenir cualquier tipo de conducta que sea clasificada como inadecuada y/o
prohibida (por medio de la utilización de legislación) las cuales, a su vez,
causan algún tipo de daño hacia la sociedad (este tipo de control es el ultimo
recurso, o sea, se opta por utilizarlo solamente si las medidas de control
social informal no funcionaron).
Control social informal: Este es aquel control que se
promueve por medio del interactuar de los individuos con sus círculos internos (Familia,
amigos, conocidos, centros religiosos o académicos, etc.) los cuales promoverán
la conducta “ideal”, al inculcar al individuo valores y enseñarle cuáles son
sus deberes y derechos para con la sociedad. Por ejemplo, si en la familia, los
niños crecen en un buen ambiente en donde los padres estén presentes y donde se
encuentren bajo la supervisión de estos, es menos probable que el niño adopte conductas
de este tipo y se forme como una persona con buenas conductas, en el ámbito escolar
o institucional se desarrollan conductas sociables y se fortalecen los valores
que se enseñan en el hogar y por otro lado, ya cuando una persona pasa a su etapa
de adolescencia, empieza a madurar y a forjar su camino en el ámbito laboral,
el cual será de gran influencia para volver a reforzar los valores y actitudes
de una persona.
Referencia
Fernández Vega, E. (2017). El control y la prevención del delito como objeto de la criminología. https://revistas.comillas.edu/index.php/miscelaneacomillas/article/download/7960/7713/

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